En primer lugar, es necesario comprender la causa del problema. Esta puede identificarse fácilmente cuando se tiene un simple resfriado o la gripe, pero el diagnóstico puede ser más difícil cuando la congestión perdura en el tiempo.

En este caso, la ayuda del médico es indispensable y puede que la automedicación no sea la mejor opción. Para aliviar las molestias causadas por la congestión nasal, ante todo puede ser útil, especialmente en invierno, humidificar los ambientes en los que se está y aplicarse lavados nasales y/o humidificar la mucosa con soluciones hidrosalinas.
Estas favorecen la limpieza de la cavidad nasal y facilitan la eliminación de las bacterias u otras sustancias irritantes. En algunas soluciones, además, la sal presente en una concentración alta reduce la hinchazón de la mucosa. Cuando esto no es suficiente se puede recurrir a los fármacos. Los más utilizados son los vasoconstrictores, los corticoides y los antihistamínicos.

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